Santo Domingo está siendo, cada vez más, una ciudad atractiva por su variedad gastronómica, tanto que los restaurantes están compitiendo con los bares como opción de esparcimiento, sobre todo para un público adulto joven que no le apetece ser tan asiduos a los bares y que se la pasa muy bien sacando a pasear su lado hedonista. Es por esto que he decidido realizar este trabajo titulado, Bocanada callejera: Max Henríquez Ureña.
Es por esto que vemos avenidas y calles dominicanas exhibiendo una gran variedad de restaurantes, que abren y cierran, que vienen y van, que cambian de nombre, o de chef…en fin, podríamos decir (guardando bastante las distancias) que estamos disfrutando de nuestra versión criolla de el Barrio Latino o Montmartre, en París; o el distrito Eixample de la artística Barcelona; o el Little Italy de New York; la Zona T de Bogotá o el barrio de Palermo en Buenos Aires.
Calle Max Henríquez Ureña
Bocanada Callejera pretende recoger en una serie de posts, la oferta gastronómica de nuestra ciudad por zonas. El primer turno lo tiene la calle Max Henríquez Ureña que nace en la intersección con la Av. Tiradentes en el sector de Naco y la primera parada la hice en el restaurante SaporiD’Italia en la Plaza Román.
Pequeño y acogedor, con una decoración casera y campestre donde reinan los colores ocres y una tenue iluminación, debo comenzar diciendo que posee unos de los menús italianos más creativos que he visto. Las ofertas son las clásicas pero siempre con algún un ingrediente inusual que hace la diferencia….aunque extrañamente no tienen lasagna en su menú.
Entrada
La entrada que va por la casa es un buen comienzo: un dip de berenjena, queso crema y pimientos amarillos y rojos, acompañado de pan caliente y una copa de Prosecco, en mi opinión, insustituible aperitivo italiano.
Mi plato fuerte consistió en unos fetuccinis verdes de espinaca al ragú de ternera con un toque de hongos frescos y crema. El sabor de la ternera es apenas perceptible y la salsa que recubre los fetuccinis es espesa y suculenta, las porciones son suficientes pero no abundantes y si tomamos en cuenta los precios, debo confesar que es relativamente caro.
Finalmente tengo que decir que mi experiencia pudo haber sido más placentera si el servicio de los camareros hubiese sido más eficiente: tuve que pedir el menú y esperaron mucho tiempo para finalmente llevarlo (y sólo habían 2 mesas más ocupadas), cuando finalizamos con el plato principal, tuve que pedir que nos retiraran los platos, tampoco nos ofrecieron el postre. En resumen, de mi experiencia con Sapori D’italia recomiendo la variedad y lo creativo de su menú y espero que tengan mejor suerte que yo.
Tip: En el mundo de la gastronomía hay que probar sin prejuicios.

