Casa barista, templo del café dominicano de especialidad

Hacía tiempo que no visitaba un lugar que me hiciera alucinar. No me refiero solo a Santo Domingo, sino a otros visitados fuera del país. Sé que mi opinión no está comprometida por su interiorismo encantador que navega con audacia entre lo urbano e industrial, entre lo elegante y lo casual. Más bien mi opinión se basa en la certeza de haber encontrado en Casa barista, el templo del café dominicano de especialidad.

Hacía tiempo además que no pasaba una horas “en vivo” con Noelia. Cuando una mujer se casa tiene una “vaga teoría” de lo mucho que su vida podría cambiar. La “práctica” termina demostrándote que nada te prepara lo suficiente para ese cambio del que no habrá vuelta atrás.

Nace tu primer hijo. Nace el segundo. En medio de todo eso tu amiga se va a vivir a otro país. Te anuncia luego que se casa y por circunstancias familiares no puedes estar con ella en ese día tan especial. Tu amistad se reduce entonces a audios de Whast App donde le cuentas; claro, con moderación, no sea que arruines su propia idea de la maternidad, cómo la lactancia a demanda y la entrega a esos pequeñines ha mermado un poco esos ímpetus de ir siempre adelante con ideas descabelladas, que antes nos unían.

Noelia está de visita en casa

Hacía tiempo que no abrazaba a mi amiga. Yo quería agradarla y decirle con un gesto, ya que con tantas palabras acumuladas un par de horas no alcanzaban, lo mucho que extrañaba recordar la mujer que soy cuando estamos juntas. Así que pensé:

-Noelia ama el café – y qué mejor que llevarla a un sitio cool donde el café fuera el centro de atención.

Ya había aprendido algunas pocas cosas sobre el café gracias a ella. Aprendí que mucha gente no da los buenos días hasta que siente en sus manos el calor de una taza de café. Que hay gente que lejos de su casa no puede sobrevivir sin un cuaderno, otras no pueden hacerlo sin una greca y un paquete de café

Desde que Casa barista abrió el año pasado (mediados de 2018), estuve posponiendo mi primera visita. Ahora entiendo que fue un guiño de Dios esperar hasta la visita de Noelia para que añadiésemos a la lista, como antes solíamos hacerlo, otro lugar inédito para las dos.

Café dominicano de especialidad

El cobre, el hierro, las superficies de madera que caracterizan su mobiliario te hablan, con tan solo cruzar el umbral, de un lugar donde se toma en serio el oficio. La máquina para tostar el café dominicano de especialidad que solo allí se ofrece, ocupa un espacio importante dentro del local, no solo fisicamente sino por su sonido durante el proceso de tostado.

Puedes además ver, oler y tocar los distintos niveles de tueste del café que es comprado a productores dominicanos de los campos de Ocoa, Barahona y Jarabacoa. Puedes seleccionar el método de extracción de este oscuro oro líquido, la cantidad de onzas, el grado de intensidad, la modalidad (caliente o frío), si lo tomarás puro o lo combinarás.

Lo que nunca se compromete es la molienda de los granos al instante, seguido de la temperatura precisa del agua según el sistema elegido de extracción. Aquí los procesos son parte esencial para poder servir calidad.

Esa obstinación con respetar los procesos es una de las cualidades necesarias para ostentar la afirmación de ser un lugar donde solo se sirve café dominicano de especialidad. Eso, y el hecho de usar granos seleccionados por los productores en el punto correcto de madurez de la fruta y cuidar todo el proceso desde la finca hasta la taza.

Mi relación con el café cambió hace apenas cuatro o cinco años. Gracias precisamente a otros métodos de extracción distintos a la tradicional greca. Primero con la Prensa Francesa, y luego con la Chemex, los cuales permiten controlar el amargo y la acidez que suelen ser parte del café que hemos tomado de forma cotidiana desde la niñez en nuestra amada República Dominicana.

Aquí el café siempre se ha servido muy caliente y muy dulce a la vez. Un disfraz poderoso que no permite disfrutar en el café de notas florales, herbáceas, achocolatadas, cítricas o de nuez, por citar algunas de las que es posible identificar en una buena taza de café.

Un templo dedicado al café

De los métodos de extracción que conozco, al preguntar en Casa Barista por los que tienen, solo no tenían disponible la Chemex. Sin embargo tienes que esforzarte para no hacer más de tres preguntas a la vez. Mientras más te cuentan estos muchachos que amablemente te atienden, Evelyn en especial, se incrementa la efervescencia de saber más sobre sus cafés, sobre cada artefacto que ves en las mesetas, en las paredes… como cuando vi en grande, en una de sus paredes, la “Rueda del café”.

La Rueda es un instrumento de cata de café que conocí gracias a Coral de Gente de la Isla, y que desde entonces forma parte de mis eventos sensoriales y talleres de escritura creativa. Me hizo pensar entonces que aquel es un lugar sensible al valor de las palabras, a los adjetivos que podrías dedicar a su café. Un lugar donde se cuida la lealtad a los sabores, los olores, la alimentación saludable y la sostenibilidad.

Nitro Cold Brew

Es un lugar que cuenta una historia de valores, que apuesta por el cambio. Que ve trascendencia en la calidad, no en la cantidad. Nuestro país tiene gran tradición cafetera; sin embargo hemos crecido privados de los verdaderos sabores del café de nuestra tierra. Creo que estamos iniciando de manera silente un cambio de paradigmas que puede colocarnos en el mapa mundial por la calidad más que por la cantidad.

Noelia y yo probamos dos de las preparaciones de su amplia variedad. La Nitro Cold Brew, una infusión de café en frío con nitrógeno. El nitrógeno añade suavidad y espesor. En esta modalidad el café conserva su cuerpo y temperatura sin mucha variedad por el paso del tiempo.

Es una bebida donde se aprecia mejor las propiedades básicas del café. De hecho, no imagino que alguien interfiera con esos sabores al añadirle un poquito de azúcar. Es perfecta para mantener una conversación larga. Para beberla en la tarde, o en la noche. Cuando la tomas, debes apartar de tu mente que estás frente a una taza de café y concentrarte en descifrar la complejidad de sabores de esa preparación especial que rompe con todo lo convencional.

La otra fue la Coconut Turmeric Latte. Se trata de café con leche de coco, cúrcuma y pimienta negra. Una bebida caliente, cremosa, con un sabor especiado que lo hace muy distintivo. El sorpresivo picante de la pimienta negra potencializa el sabor y las propiedades curativas de la cúrcuma, y le añade esa sensación de misterio y sorpresa que no esperas encontrar en una taza de café.

Café con leche de coco, cúrcuma y pimienta negra

No solo de café vive el hombre

Además de la variedad de café puedes ordenar, té, chocolate, bebidas frias a base de café, limonadas aromatizadas, zumos prensados en frío, cervezas y vinos. Si, una gran variedad en caso de que ninguno de sus cafés de especialidad te convenzan lo suficiente. De todas formas es difícil escapar a la presencia del café aunque no ordenes uno. Todo el lugar te hace sentir como Jonás tragado por un inmenso grano de café.

Algo que nos dejó enganchadas fueron sus “Whips”versión, coco y açaí. Son cremas espesas, frías, sin azúcar, sin lácteos y con todo tipo de certificaciones: orgánicas, Kosher y Halal. Para nosotras, la de coco fue la ganadora por su cremosidad y sutil dulzor natural. Puedes combinarlas con granola, frutas, cereales o hasta con los cafés. Bueno, si para algo son buenos sus baristas es para hacerte mezclas innovadoras pero tratando siempre que el producto protagonista se luzca.

Para nuestra sorpresa el menú para comer es aún más amplio que el de bebidas, tienen opciones muy interesantes para desayunos. Una variedad adecuada de ensaladas y wraps, sopas, pizzas y platos fuertes.

Antes de hablarles de los platos fuertes que probamos les comento que su cocina respeta y promueve un estilo de alimentación saludable y libre de alergénicos por lo que la carta cuida de señalar los alimentos que están libres de gluten, de productos lácteos, huevos etc.

Hummus de habichuelas blancas

Comida, gluten Free y sostenibilidad

Todo el pan que sirven es enteramente artesanal y libre de gluten. De hecho, la tostada que ordenamos de entrada estaba hecha de harina de papa, y de arroz. Encima llevaba un hummus de habichuelas blancas coronado con tomates cherrys. La carta además mencionaba pimentón ahumado, Kale, vinagre balsámico y micro verdes. Aunque en mi pausada degustación no me topé con el Kale, y tampoco percibí el pimentón ahumado, si disfruté mucho de esta entrada su marcado sabor a ajo y comino.

Los tomates cherries añaden un guiño de jugosidad, aromas y sabores cítricos, que rompe, a intervalos, con la sensación terrosa y persistente de las habichuelas blancas. Los micro-verdes, por su lado, crean un micro-instante lúdico en el que los sonidos recrean la sensación de frescura del campo.

Leer la carta de comida es una terapia motivacional para el paladar. La combinación de los ingredientes en cada plato incita a probarlos. Están mezclados de forma creativa y coherente con sus valores de comida saludable, lo que la vuelve apta para todo público, con especial atención para aquellos que buscan una alimentación consciente donde tanto vegetarianos, veganos, celíacos, flexivegetarianos, VB6 (Vegan Before 6) u omnivoros tienen su espacio.

Platos fuertes

Los raviolis de la Nonna. El menú asegura que su pasta es hecha a mano y están rellenos con queso Ricotta, hongos Porcini. Le acompañan queso Parmesano en lascas, ensalada de rúcula y tomates rostizados y poquito más de Ricotta y Porcini en el plato para entonar.

Me gustó la combinación de sabores, por cierto, debo comentarles que sus sabores son moderados, creo incluso que le ceden el protagonismo a las texturas de los ingredientes del plato. Esto me encanta porque es posible pasar de una textura gelatinosa o estirada, a una cremosa, crocante o jugosa. Los sabores asumen su rol: dulce y agrio en los tomates, amargo en la rúcula, salado en los hongos Porcini, mantecoso y untuoso en las lascas del Parmesano.

Raviolis de la Nonna

La ensalada como guarnición en este plato, fue una decisión muy acertada, sin embargo la pasta la sentí algo tosca en boca, y se olvidaron de mis lascas de Parmesano, pero como memorizo lo que pido, se lo comuniqué a los chicos y de inmediato lo trajeron. Un detalle que habría hecho de este plato uno casi intachable, es que hubiese llegado bien caliente a la mesa.

Otro de los platos fuertes que ordenamos fue recomendación de Evelyn, quien no se equivocó. Una de las tantas preguntas que hice esa noche fue:

-¿Cuál es el plato más popular de la carta?, y ella me contestó sin pensar:

-“Bowl de salmón en cinco especias”.

Una buena porción de salmón a la plancha, puré de batata, tomates Cherries, vainitas, puerro y micro-verdes.

Si, yo también cuando leí esa combinación de ingredientes fui invadida de una convicción absoluta.  El salmón terso, jugoso y algo crujiente en su piel y costra natural formada por la cocción a la plancha. La untuosidad del salmón resalta el sabor de los demás ingredientes. Las cinco especias fueron difíciles de identificar por sus nombres, pero no me puedo olvidar de la perfecta integración de las especias con el característico sabor marino del salmón.

El puré de batata fue literalmente un sobresalto en boca. De repente, las inesperadas notas cítricas me teletransportaron a mis vacaciones de niña, en la finca de mi tío cuando nos sentábamos frente a una inmensa montaña de “china” para pelarlas y comerlas hasta el cansancio.

Salmón cinco especias

Fue entonces cuando le dije a Noelia:

-Este puré de batata tiene notas cítricas muy altas…me atrevería a decir que es naranja…pero ella también dudó. Por suerte uno de los chicos fue a confirmar con el chef, y en efecto, tenía ralladura de naranja recién aplicada. Las vainitas aportaron mineralidad, un toque salado, y ligereza en una combinación de mucho nivel. El puerro, el toque agrio que faltaba de gran intensidad. 

La verdad que ha sido difícil encontrar algún desacuerdo en esta vivencia sensorial que, tal vez sin intención, usa la gastronomía como herramienta de cambio social.

La conciencia, la pasión y la convicción que muestran en cada bebida, cada comida, cada proceso de elaboración, me lleva a dejar la siguiente reflexión para el final: los precios, a los que además hay que añadirle los impuestos de ley, no permiten que más personas se hagan eco de lo que poco a poco se está logrando en República Dominicana.

Espero que en una próxima etapa, cuando tal vez hayan recuperado un poco la inversión, puedan permitirse precios más asequibles. Deseo que mas gente sienta la certeza y la inspiración que siento yo al constatar que sí es posible cambiar cantidad por calidad. Que sí es posible destacarnos porque cosechamos, creamos y mejoramos productos que nos harían distintivos a nivel mundial.

Hacía tiempo que me conformaba con alegrar los sentidos, en vez de sentir optimismo cuando salgo a comer o tomarme un café. Hacía tiempo que no hablaba cara a cara con Noelia. Hacía tiempo que había olvidado que nuestra esencia entusiasta sigue siendo la misma aunque la vida te vaya colgando nuevas ropas: la de esposa, madre, amiga a distancia, speaker, incipiente amante del café y de otros productos que dan identidad a la tierra.

Hacía tiempo que no entendía tantas cosas existenciales y complejas gracias a una simple taza de buen café.

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