Hacer sentir para comunicar

Cuando hacemos memoria de algo que leímos hace tiempo, un suceso que vivimos en algún lugar, o un plato o producto que comimos años atrás; es una clara señal de que hay un fuerte sentimiento de bienestar o rechazo trayendo por los moños ese recuerdo. Son las emociones las que logran que ciertos recuerdos pasen a la categoría de memorable. Desde mis años de estudiante de comunicación publicitaria, la fórmula exitosa para crear piezas publicitarias memorables, era «hacer sentir para comunicar».

Cuando escribimos sobre lugares, comidas, viajes, modas, en fin, sobre temas que involucran pasiones, ocio o diversión, la fórmula «hacer sentir para comunicar» sigue siendo la más efectiva, sobre todo en una época en que la «empatía» y el «compromiso» son los comportamientos más apreciados en los entornos digitales.

Todos queremos seguidores y cibernautas que se identifiquen con nuestras publicaciones, pero esto es una tarea cada vez más difícil entre tanto ruido mediático, cambio de reglas y algoritmos al que nos enfrentan los creadores de las populares redes sociales. Por eso cada vez más necesitamos crear contenido que sean realmente relevante para quien nos lee.

¿Cómo crear contenido relevante?

Aunque son recomendaciones poco novedosas, lo cierto es que hay que comenzar por lo evidente. Lo primero que podemos hacer para crear contenido relevante es…leer. No se puede escribir de forma fluida si no se lee. La segunda recomendación es muy parecida a la anterior: para hacerte ágil escribiendo o publicando, debes…escribir de forma constante.

Una vez que pongamos en práctica lo anterior nuestro esfuerzo debe concentrarse en ser imaginativos, lograr que nuestra capacidad creativa sea mayor. La imaginación fluye cuando:

  1. No nos censuramos. Algo que siempre recomiendo en mis talleres es anotar las ideas que primero lleguen a la mente por disparatnadas que parezcan.
  2. Conocemos y exploramos constantemente. Conocer diferentes lugares, comidas, sabores y culturas. Se trata de proporcionar información diversa al cerebro que le ayude a construir ideas creativas y originales.

La importancia de la curiosidad

La curiosidad, ese impulso que te lleva a investigar y preguntar, es un detonante para la imaginación y la creatividad. Si ya eres padre puedes hacerte una idea de cómo es la personalidad de una persona curiosa al pensar en tu hijo pequeño. Los niños todo lo preguntan, a veces de forma repetida y sin avergonzarse por ello, son muy observadores y su capacidad de asombro es… «asombrosa».

La creatividad y la curiosidad se desarrollan. Observa, escucha, siente, saborea. Manten vivo el estado de fascinación en lo cotidiano. No calles tu niño interior, ese que se detiene a escarbar a su alrededor para descubrir tesoros donde los demás apenas miran.

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