Decir que Pulcinella es un restaurant de comida italiana, es pecar de parcos (por no decir “desabrios”), Pulcinella es sinónimo de sabor y color de la cocina tradicional de Nápoles, y hogar de la mejor pizza en horno de leña en Santo Domingo. Pulcinella: tradición napolitana en Santo Domingo.
Reapertura
Pulcinella reabre sus puertas con un acogedor restaurante ubicado en la Angel Severo Cabral #3, Ens. Julieta, de estilo campestre, familiar y una decoración basada en el cine y la caricatura italiana.
El ambiente es muy agradable y la solícita atención de los mozos, predisponen positivamente al comensal mucho antes de recibir el menú; el cual, por cierto, es bastante básico y puntual: 7 variedades de pastas, algo similar en las entradas, 5 variedad de carnes y pescados y de pizza en horno de leña, su especialidad, hace su mayor despliegue presentando alrededor de una docena de opciones a elegir.
Lo más natural era comenzar la velada con una tradicional ensalada Capressa, que por cierto, estuvo “naturalmente” deliciosa: queso, mozarella, albahaca, sal y aceite de oliva.
De plato fuerte elegimos: Filete a la brasa acompañado de rúcula y papas asadas con pimienta y tomillo.
El corte, de sobresaliente calidad, textura gruesa pero al mismo tipo tierna y jugosa, destaca por el contundente sabor que le imprime el asador al carbón.
Crujiente por fuera
Exquisitamente crujiente por fuera y sutilmente suave como algodón en su interior, el filete a la brasa es un deber para los amantes de la carne al carbón.
Por supuesto, que no podíamos irnos sin probar la especialidad de la casa: pizza en horno de leña, y la selección fue la Siciliana: “abundante” queso mozarella, aceite de oliva, salsa de tomate, natural y fresca, y berenjena.
La masa, tierna y delgada en el centro, pero de bordes altos y crocantes (como las auténticas pizzas napolitanas) estuvo cocida en su punto ideal: húmeda y suave, con el inconfundible y apetitoso sabor a leña. La próxima vez pediré la pizza con uva, recomendada por algunos comensales y preparadas de manera especial pues está fuera del menú.
Abandonar este restaurante sin haber probado al menos uno de sus postres, es una insensatez; así que sea sensato y pruebe el Tiramisú, suave, húmedo y con el balance perfecto entre el chocolate y el café; o, por supuesto, uno de los deliciosos helados artesanales, el de pistacho estuvo rico, aunque un poco derretido.
Pulcinella, me dio la visa para volar a Nápoles y regresar satisfecha y feliz a casita. Lo recomiendo a ojos cerrados.
Tip: Lo tradicional, lo simple, persiste a través del tiempo y se perpetúa en los paladares.




